Biografía

 

María Félix nace el 25 de agosto de 1907 en la villa de Albelda (Huesca, España).

Sus padres, D. Ramón y Dña. Florentina, se preocuparon de que recibiera una esmerada educación, cursando el bachillerato como interna en el colegio de la Compañía de María, en Lérida. Allí, con catorce años, vive por primera vez la experiencia de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola. Siente muy intensamente el amor y la llamada del Señor y su respuesta –según leemos en su diario– no puede ser más clara y decidida: “Soy suya plena y conscientemente para siempre”.

Ante la oposición de sus padres a la vocación religiosa, comienza los estudios universitarios y obtiene, en 1930, la licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad de Zaragoza. Sabe que Dios la quiere para Él, pero no dónde o cómo se va a realizar su vocación. Su deseo, mientras se aclara la voluntad de Dios sobre ella, es dedicarse al apostolado entre las jóvenes estudiantes. El día 15 de agosto de 1934, junto a su primera compañera, Carmen Aige, hace un voto privado de gastar su vida en provecho de las almas y servicio de la Iglesia. La mayor gloria de Dios, siguiendo a Cristo y unida a Él, se convierte en la razón de su existencia.

Poco a poco, se le van uniendo otras jóvenes universitarias. En Barcelona, en 1940, reciben el permiso para vivir en comunidad y, en 1952, son recibidas por la Iglesia como Congregación Religiosa de Derecho Diocesano. En 1986, la Compañía del Salvador fue aprobada por la Santa Sede como Instituto de Derecho Pontificio.

Durante 18 años, la Madre María Félix Torres sirve a sus hermanas como Superiora General. Dios le asignó dentro de su Iglesia la parcela de la educación cristiana de la juventud, sobre todo universitaria. Con este fin abre en España y en América los Colegios Mater Salvatoris, que transmiten el carisma que el Señor le concedió: adhesión al Papa, amor tierno a la Santísima Virgen y hacer de los jóvenes permanente fermento evangélico en la sociedad, para llevarla a Jesucristo.

Hasta su muerte el 12 de enero de 2001, en la Curia General, en Madrid, la Madre María Félix es con toda verdad “alma y madre” de la Congregación, aunque llevando una vida tan discreta que muy pocos sabían que era la Fundadora. Tras su muerte, se han ido multiplicando los testimonios de personas que recuerdan lo extraordinario de su vida, se encomiendan a ella en sus oraciones y atribuyen favores a su intercesión. La Causa de Canonización, iniciada en Madrid en 2009, se encuentra ahora en su fase romana.

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