Bajo la tutela de la Iglesia

PERMISO PARA VIVIR EN COMUNIDAD

 

Capilla Casa Ganduxer

El Padre Provincial las puso entonces en manos del señor Obispo. D. Miguel de los Santos Díaz de Gómara, administrador apostólico de la diócesis, las recibió paternalmente el 11 de octubre de 1940, entonces festividad de la maternidad divina de María. Autorizó su modo de vida y les concedió permiso para vivir en comunidad, pero como el colegio no reunía condiciones, les dijo que buscasen “una torre con jardín, con aire y con sol”. Salieron muy consoladas, dando gracias a Dios: ¡empezaban los primeros pasos canónicos de la Compañía del Salvador!

Pronto encontraron una torre en la calle Ganduxer, 59, en la zona de la Bonanova, que les permitió instalar el Noviciado y una Residencia universitaria.

 

PADRE CÁNDIDO MAZÓN

 

P. Cándido Mazón, S.J.

Por medio del P. Provincial, Dios nuestro Señor les concedió un padre, un consejero y un maestro: el P. Cándido Mazón, S. J.

 

Además de ayudar en la elaboración de las Constituciones, las formó en el espíritu y costumbres propias de una Congregación que quería vivir plenamente el carisma de San Ignacio de Loyola.

 

Gracias a su sabia y prudente intervención, contamos con las notas biográficas de la Madre y los orígenes de nuestra Compañía.

 

D. GREGORIO MODREGO CASÁUS

 

D. Gregorio Modrego Casáus Obispo de Barcelona

 

En 1943 fue nombrado obispo titular de Barcelona el Excmo. y Rdmo. Dr. D. Gregorio Modrego Casáus, a quien la Compañía del Salvador debe gratitud, veneración y amor perpetuos. Vigiló la preparación de las Constituciones y la formación religiosa de las congregadas, siendo un verdadero padre para con ellas.

 

La M. Félix, en su agradecimiento y humildad, llegó hasta el punto de designarle como fundador de la Compañía en algunos documentos oficiales.

 

APROBACIÓN CANÓNICA

 

Estampa de los votos Fiesta de la Purificación de la Virgen 1952

La Santa Sede aprobó la Congregación Religiosa por Decreto de enero de 1952, año del XXXV Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Barcelona.

El 2 de febrero de ese año hicieron la profesión las primeras religiosas, en la Misa que se dignó celebrar el Dr. Modrego en la Capilla del Palacio Episcopal.

El 25 de mayo de 1986, Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Compañía del Salvador obtuvo de la Santa Sede la gracia de la aprobación pontificia.

 

LA COMPAÑÍA DEL SALVADOR

 

La redacción de las Constituciones de la Compañía ocupó toda la vida de la Madre. Con 93 años, tuvo la satisfacción de ir a Roma a entregarlas personalmente y recibir la comunión de manos del Santo Padre Juan Pablo II, en la misa de clausura del Congreso Eucarístico Internacional, el 25 de junio de 2000.

 

La elección del nombre, “Compañía del Salvador”, también se hizo siguiendo rigurosamente el método ignaciano. Era el año 1942. Tras unos días de especial oración y penitencia, las primeras religiosas escribieron en una cédula el nombre elegido. La M. Félix tuvo la certeza, lo mismo que le pasó a San Ignacio, de que era Dios nuestro Señor quien deseaba ese nombre para su Compañía.

 

El día 24 de mayo, que coincidió aquel año con la Solemnidad del Espíritu Santo, la Madre escribió en su diario:

“Intensa alegría por tener ya nombre y llamarse «Compañía del Salvador». Es un nombre de luz y de dulzura; encierra todos los misterios del amor de Dios, todos los planes de nuestro divino Capitán, símbolo del ideal divino, y no acabaría nunca… Gracias, Jesús, Salvador mío”.

Recibe la comunión de S.S. Juan Pablo II

 

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