En España

Se restableció en pocos días
El Señor no se equivoca
Los problemas se resuelven al día siguiente
Consigue un ascenso para mantener a su familia
Desaparecen los edemas
Recibe una sentencia favorable
Consigue un trabajo
Supera dificultades personales
Desaparece la alergia
“No encuentran” el tumor

Se restableció en pocos días

Un amigo mío se da un mal golpe y tiene un “ictus” cerebral. No le dimos importancia, pero al cabo de una semana comenzó a desvariar. Tiene que ser operado de urgencia en La Paz: el golpe le había formado un hematoma que le había desplazado un lado del cerebro hacia el otro. De no haberlo llevado de urgencias, hubiera caído en coma y podría haber muerto. Se encomendó a la Madre Félix y se restableció en pocos días.

(R. A., Madrid, España)

El Señor no se equivoca

Conocí a la Madre Félix el 19 de noviembre de 2000. A los pocos días de ese encuentro, me encontré con un acontecimiento que no entraba en nuestros planes: estaba esperando mi sexto hijo.

El embarazo fue muy duro, con mucho sufrimiento, porque físicamente no podía. Nos fuimos a la clínica y presioné a mi ginecólogo para que me provocara el parto. Me pusieron la anestesia epidural y el goteo. Al final la niña nació de forma natural.
Pensé que, por fin, todo había pasado. Pero cuando me iban a coser vieron que sangraba mucho. Noté que el ginecólogo se asustaba. Al ratito vi cómo movía la cabeza negativamente. Comenzaron a llamar a otros médicos. Empecé a llorar y sentí mucho miedo. El doctor se incorporó, se apoyó en la pared y observé cómo le cayó alguna lágrima. De repente dijo: “Esto no para, preparad el quirófano”.

La situación era de extrema gravedad. En aquel momento, mi marido se sintió impulsado a llamar por teléfono para pedir a las religiosas de la Compañía del Salvador que rezaran por mí. Yo miraba al crucifijo que estaba en la pared que tenía enfrente. Pensé que no había nada que hacer. Nadie me decía nada y sentí la soledad más absoluta y la debilidad más tremenda. Miraba la Cruz y pedí al Señor que no dejara a mi marido solo; yo quería estar con él. En ese diálogo con Dios recordé a la Madre Félix, no sé exactamente cómo, pero imaginé que me miraba y me decía: “El Señor no se equivoca”.

Hoy, después de diez meses, puedo escribir estas letras como testimonio, sabiendo que si el Señor me hubiera llamado a su presencia, esas palabras eran y son verdad: el Señor no se equivoca.

(N. A., Madrid, España)

Los problemas se resuelven al día siguiente

Diciembre de 2001. Serios problemas matrimoniales porque no me paga “un cliente”. Se encomiendan a la Madre Félix y se resuelven al día siguiente.

(R. A., Madrid, España)


Consigue un ascenso para mantener a su familia

Otro nuevo favor me ha concedidola Madre Félix: al marido de una sobrina (tienen 6 hijos y él ganaba muy poco), le han ascendido de categoría y sueldo. De los 6 empleados de su categoría, sólo ha ascendido él. Otro que está en esa categoría necesitó 12 años para ascender. Mi sobrino lo ha conseguido en 6. Se lo pedía a la Madre desde hace algunos meses.

(D. P., Cádiz, España)

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Desaparecen los edemas

Me llamo M. y el pasado día 6 de Octubre cumplí 11 años. Unos días antes de mi cumple, me empezó un dolor en el pie izquierdo. Fui al médico y me diagnosticó tendinitis. Como el dolor continuaba, mis padres decidieron llevarme a otro médico del que nos habían hablado muy bien. Tras reconocerme que me detectó edemas en el hueso del talón. No hay tratamiento por lo que nos pusimos manos a la obra.

Nos encomendamos a Madre Félix. El día 16 de Enero he vuelto al médico como él me dijo para ver qué tal estaba: “Los edemas han desaparecido”. Gracias a todos por encomendarme en sus oraciones y sobre todo a Madre Félix, ya que por su intercesión he podido contar mi historia.

(M. G., Madrid, España)

Recibe una sentencia favorable

En febrero del 2003 tenía que comparecer en un juicio en defensa de la verdad y del bien. El juicio no se llevó a cabo y me derrumbé. Fue entonces cuando decidí encomendarlo por mediación de la M. Félix. Se convocó de nuevo el juicio. En mi interior sólo resonaba: “hágase tu voluntad”. Llevaba conmigo una estampa de la Virgen “Mater Salvatoris” a la que tantas veces miró M. Félix y también una reliquia suya. Tuve mucha paz. No sabía qué iba a ocurrir.

Había aprendido a confiar, a abandonar todo en manos del que todo lo sabe y todo lo puede. La respuesta llegó antes de lo previsto y con el sello de lo divino: el 25 de marzo, fiesta de Mater Salvatoris. Supe la noticia tras acompañar a las Madres en la Misa en este día tan señalado: la sentencia fue favorable al bien y la verdad. Mi corazón me llevó a presentarme de nuevo en la Capilla del colegio, para agradecerle a M. Félix su intercesión de manos de la Virgen Mater Salvatoris.

(C.A., Madrid, España)

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Consigue un trabajo

Fui alumna del Mater y estaba acabando mi carrera universitaria cuando me surgió la oportunidad de conseguir un trabajo relacionado con mi estudios. Junto a mi mesa de estudio tenía una estampa de la Madre María Félix; le pedí que intercediera por mí
para que me fuese otorgado y pocas horas después me llamaron para confirmarme el puesto. Gracias.

(I.M., Lleida, España)

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Supera dificultades personales

Dios, por medio de la M. Félix, me ha hecho cambiar y ser una persona alegre y positiva, pues no lo era, debido a una infancia y juventud marcada por una serie de sucesos que, lejos de ayudar a formarme una personalidad estable, contribuyeron a crear en mí una serie de sentimientos negativos que siempre han estado presente con tanta fuerza que son los que han regido mi vida.

Desde que conocí a la M. Félix, por una estampa que me dieron, le rezo todos los días y el Señor, por su mediación, me ayuda a ser más positiva y a pensar que en medio de todas esas circunstancias puedo hacer mucho bien y estoy contenta. Desde entonces le rezo a diario y le encomiendo todos mis problemas y preocupaciones.

(P.O., Badajoz, España)

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Desaparece la alergia

Mi hija viene padeciendo desde los 13 años una importante alergia alimentaria. No sólo no puede tomar carnes de vacuno y cerdo, sino tampoco ninguno de sus derivados. En el mes de marzo del año 2002 le apareció una nueva alergia al trigo y cereales, que se manifestó con un considerable edema (inflamación) de la cara, labios y rojeces en estas partes del cuerpo, que le producían picores.
Como consecuencia, tuvo que restringir todavía más los alimentos, pues no podía tomar ningún tipo de pan.

He rezado incesantemente a la M. Félix en petición de que me concediera el favor de que fuera curada o aliviada de esta última alergia. A finales de septiembre volvimos al médico, el cual le hizo nuevos análisis subcutáneos, determinando que, al parecer, la alergia al trigo y cereales le había remitido, pero que podía ser momentáneo.

Yo estaba convencida de que la Madre Félix me había escuchado y por mi cuenta comencé a rebozar el pollo y a cocinar bollos con harina de trigo, sin ella saberlo. Viendo que mi hija no se hinchaba ni se ponía roja, aumenté la cantidad, comprobando con gran
satisfacción que no padecía alteración alguna.

Quiero dejar constancia de estos hechos que considero un favor de la M. Félix. Nos han producido gran felicidad y damos gracias al Señor por ello.

(C.P., Madrid, España)

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“No encuentran” el tumor

El 30 de diciembre de 2004, mi hermano tuvo que ingresar de urgencia en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla, por un dolor muy fuerte. En la primera prueba que le hicieron, una ecografía abdominal, apareció un quiste de tipo tumoral en el riñón derecho, que había que extirpar. Este mismo diagnóstico se confirmó, a primeros de enero, en las pruebas preoperatorias a que fue sometido
por el servicio de Urología del Hospital Ruber Interna- cional de Madrid.

Desde el primer momento lo encomendé a la intercesión de la M. Félix. El caso es que antes de operar, en la última de las pruebas que le hicieron, no se encontró tumor alguno, sino que se trataba de unos coágulos que, gracias a Dios, desaparecieron y no fue necesaria la intervención.

Agradezco a Dios, que por intercesión de la Madre María Félix, mi hermano no tuviera ningún tumor y no necesitó ser operado.

(M.C., Madrid, España)

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