Últimos favores

Última modificación el lunes, 17 de mayo de 2010.



Encuentra un trabajo para mantener a su familia
Todas aprobaron el examen
Recupera la salud en pocos segundos
Le pedí paz
La mejor operación

Encuentra un trabajo para mantener a su familia

Hace unas semanas pedí a Madre María Félix (a través de su oración), que ayudara a un amigo a encontrar trabajo, porque en esos días él estaba citado a reuniones de selección de personal y estaba cesante por cuatro meses con una familia que mantener. Gracias a su ayuda él ya está con trabajo.

Además le pedí por la salud de un pariente, que tenía que ser operado del corazón. Esta persona está bastante recuperada e incluso los médicos han reconocido una mejoría más rápida de lo normal.

Estoy muy agradecida a Dios por los favores concedidos a través de la intercesión de Madre María Félix.

(N. R., San Juan, Puerto Rico)

Todas aprobaron el examen

Me comunico con ustedes para informarles del favor recibido. He estado rezando mucho a la Madre María Félix Torres, era casi imposible que aprobase un examen, el BAC, como la selectividad francesa. He pedido mucho a la fundadora de la Compañía del Salvador para que me ayudase y todas mis amigas y yo hemos aprobado.
Muchas gracias.

(C. S., Madrid, España)

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Recupera la salud en pocos segundos

El lunes 29 de abril, como a las 4:30 a.m., mi papá nos despierta a mi hermana y a mí, para decirnos que va a llevar a mi mamá al hospital porque estaba un poco inflamada con una reacción alérgica. Estuvieron en el hospital desde esa hora, como hasta las 12:30 a.m. Mi papá sólo nos decía que se estaba mejorando, pero la verdad es que… ella se estaba muriendo. Le dijeron que tenía un edema de glotis y se estaba asfixiando. Cuando ya se encontraba en la etapa final, ella le pidió a la Madre María Félix Torres que no la dejara morir, que viera que tenía a sus dos hijas graduándose este año y que la necesitábamos. Unos segundos más tarde, se empezó a desinflamar y a estabilizarse.
Desde que esto ocurrió yo prometí escribirle para contarle todo lo que ha ocurrido; también nos ha concedido favores pequeños, como ayudarme en un examen de química y tranquilizar a mi papá en los momentos más difíciles.

(M. S., Maracaibo, Venezuela)

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Le pedí paz

Hace ahora un año diagnosticaron un cáncer incurable de pulmón a la madre de mi marido. La noticia nos consternó. Personalmente me acobardaba pensar cómo íbamos a afrontar la enfermedad.
Llegó el otoño. Los médicos nos confirmaron que el cáncer se había extendido a los huesos, el estómago y el cerebro.
El 12 de enero recibí una llamada: “Ha muerto la Madre Félix”. La noticia me impactó. Habíamos estado con ella hacía muy poco, después de misa. Había estado tan cariñosa como siempre. Me preguntaba por todo, se interesaba por todo. A las tres de la tarde fui al Rosalar. Después de una misa que se celebró a las 5:30, me acerqué adonde estaba el cuerpo de la Madre. Sentí una paz, un consuelo, un como calor interior indescriptible.. Le pedí muchas cosas y le agradecí otras tantas. Quería quedarme allí, en ese “algo” sobrenatural que reinaba a su lado.
A los pocos días comenzaron los dolores más espantosos de la enfermedad. La madre de mi marido se impacientaba. “¿Cuándo cesará este sufrimiento?”, me decía. Decidí llamar y pedir algo de la Madre que pudiera tener con ella. Esa misma mañana, me dieron la medalla de congregante de la Madre Félix. Se la llevé corriendo a mi suegra. Le pedí al Señor, por intercesión de la Madre Félix, que le diera paz, que no perdiese esa paz que ahora parecía abandonarla. Nunca, desde ese día, le faltó la paz. Sufría, pero con paz. En la madrugada del 12 de febrero, al mes justo de irse la Madre Félix al cielo, partió también ella.
Gracias.

(S. L., Madrid, España)

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La mejor operación

Me diagnosticaron un tumor maligno en el bronquio izquierdo, el cual solamente podía ser tratado con quimioterapia y radioterapia. El oncólogo avisó a mis familiares que, debido a la agresividad del tratamiento, no sabían si la médula y mi cuerpo podrían resistir más de tres meses.

Terminé el tratamiento, el tumor seguía sin desaparecer y la médula ya no respondía ni con vacunas especiales ni con trasfusiones, pues estaba muy debilitada. El doctor me comunicó que ya no había nada para mí, pero como yo insistía e que no iba a esperar la muerte sin hacer nada, me recomendó un tratamiento nuevo que había en Estados Unidos y en Pamplona, llamado “braquiterapia”.

Así, en julio del año 2001, fui a Pamplona a la Clínica Universitaria de Navarra. Después de muchas revisiones me diagnosticaron el mismo tumor, pero esta vez estaba ubicado dentro y fuera del bronquio.
Emocionalmente me puse peor. Estaba fuera de mi casa, de mis hijos y de mi querido colegio. Sentía mucho miedo, sin saber qué podía pasar conmigo. Las Madres me dijeron que le pidiera a la Madre María Félix su intercesión para mi curación, ya que Dios concedía dones especiales a las personas elegidas por Él. Me enviaron desde Madrid una foto con la oración y reliquia de ella. Así, día tras día, antes de ir a la clínica le pedía con devoción que intercediera por mí ante el Señor, ya que ella estaba junto a Él, y yo me sentía también hija suya.

Los doctores recomendaron quimioterapia y radioterapia al mismo tiempo. Yo estaba muy asustada. Para mi asombro, las defensas no bajaron de nivel y pudieron concluir el tratamiento; luego comenzaron con la braquiterapia (en quirófano). Asumí el riesgo de no dejar entre las sesiones el tiempo recomendado por los doctores, ya que llevaba en España 45 días y no podía continuar allí.

En mis oraciones le pedí a la Madre con más oración que me ayudara, ya que tenía que irme a Caracas. Así, con una fe muy grande y mucha fuerza espiritual, el día 7 estaba en el quirófano, el día 8 en el aeropuerto, y el día 10 comencé a trabajar en el colegio, ante el asombro de todos.

En enero me realizaron todos los exámenes de sangre para ver cómo estaba la médula y el doctor, con mucha alegría, me dijo que a qué Santo me había pegado para que estuviera tan bien, pues los exámenes habían alcanzado casi todos los valores normales.Al día siguiente fui muy temprano a Misa para agradecerle a la Virgen y a la Madre Félix su intercesión ante el Señor por estar tan bien. Diariamente en mis oraciones sigo pidiendo mi sanación completa.

(M. G., Caracas, Venezuela)

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