Oración

PARA LA DEVOCIÓN PRIVADA

Padre misericordioso, cuyo Hijo, Salvador nuestro, 

te glorificó cumpliendo amorosamente hasta el fin tu voluntad.
Tú suscitaste en tu hija María el deseo ardiente de glorificarte
y de seguir de cerca a Jesucristo, cooperando a la
redención del mundo mediante la Compañía del Salvador
por ella fundada. Concédenos por su intercesión la gracia
que te pedimos, para que la Iglesia, a la que amó apasionadamente
como a Esposa de Cristo, la eleve al honor de
los altares, para tu mayor gloria. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

De conformidad con los decretos del papa Urbano VIII,
en nada se pretende prevenir el juicio de la Iglesia.